Opinión

Libros y… sostenibilidad.

16 febrero, 2020
Escribir y larga vida al blog

Hola… Primero de todo, tengo que decir que esta publicación no es patrocinada. #Momentofama. No, no soy una de esas «que no compran libros», pero tenía que decir/escribir esa frase al menos una vez en mi vida, como si de una famosa instagramer, booktober o criatura moderna me tratara.

Hoy voy a usar la colección de Novelas Eternas, esa que están anunciado a diestro y siniestro, esa que además es preciosa, esa que crea realmente adicción, para exponer en voz alta una reflexión {no tal alta… más bien susurrada a los que me lean}.

Las preciosas ediciones que ha creado RBA para la colección han llamado la atención a más de una lectora empedernida. Es cierto que nos gusta leer, pero si el libro es «belleza» en tus manos, nos conquistan del tirón. Aunque sean clásicos, ¿verdad?. Pon a más de una lectora un clásico con portada negra y sin ná de ná, letrita pequeña y hojas amarillentas, y bueno… ¿tal vez en otra ocasión?. Pero pon unas cubiertas maravillosas y eso es otro cantar.

Pero no es esa la reflexión de la que os quería hablar.

A mi los cincos primeros títulos de esta colección me llaman muchísimo la atención. Tanto me llaman la atención que he leído tres de ellos y los otros dos tengo intención de hacerlo. Éstos son:

– Orgullo y prejuicio //Jane Austen

– Cumbres borrascosas // Emily Brontë

– Mujercitas // Louisa May Alcott

– Jane Eyre // Charlotte Brontë

– Sentido y sensibilidad // Jane Austen

Esta es la maravillosa colección de Novelas Eternas:

Colección Novelas Eternas

Colección Novelas Eternas

Los libros que he leído son Orgullo y prejuicio, Cumbres borrascosas y Jane Eyre  {reseñas y review de GR en sus enlaces}. De la primera y la última tengo libro físico, también en una edición preciosa de Austral Editorial que me conquistó desde el primer día en que la ví, y que creo que ha hecho un favor enorme en mí para que lea más clásicos. Cumbres Borrascosas la leí en #miamadaKindle.

Jane EyreOrgullo y prejuicio

A pesar de tener dos de esos libros en mi estantería y haberme leído otro de ellos, me planteé comprar la colección por la oferta tan económica a la que está. ¿Orgullo y prejuicio, un maravilloso Orgullo y prejuicio a 1,95? ¿Qué hago, lo pongo al lado del otro?

Esa última pregunta me hizo pararme y pensar.

Es una colección maravillosa, si no habéis leído ninguno de sus títulos, si queréis llenar vuestras estanterías de imprescindibles, soy la primera en animaros a comprarla. ¿Pero qué pasa si ya los habéis leído? ¿Volveríais a hacerlo?

Más preguntas.

Y qué pasa con esos miles de ejemplares que se están imprimiendo de otros libros no tan imprescindibles, no tan bien escritos; qué pasa con tantos títulos que se publican cada mes y que necesitaríamos siete vidas para leerlos todos. ¿Habéis pensado alguna vez en sostenibilidad?. La sostenibilidad, tan de moda últimamente, suena muy bien; pero no suena tan bien si la unimos a la palabra «libro». ¿Libros y sostenibilidad? ¿Os gusta, lectoras? Libros y sostenibilidad… ¿os gusta, autores?

Sostenible: adj. Especialmente en ecología y economía , que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente.

Marie Kondo, en su libro La magia del orden, dice que hay que deshacerse de los libros. Lo leí por encima y en ese momento me escandalicé. Y Caleidoscopica publicaba esta semana en uno de sus stories esta foto y comentario.

Caleidoscopica opina sobre sostenibilidad

¿Qué me decís, qué pensáis al respecto?. Supongo que más de una vez os habréis parado a pensar sobre el tema.

Yo por ejemplo no soy una persona que compre demasiados libros físicos. Actualmente porque mi casa es muy pequeñita y o entramos nosotros o los libros; y antes, en mi pasado reciente, porque siempre he vivido fuera, con mudanzas hoy si y el otro también y mover libros es muy muy complicado. En mi primer piso transportarlos me costaron sudor y lágrimas. Pero a pesar de todo eso, de no comprar demasiado, tengo por ejemplo libros que no he leído aún.

También tengo libros que en su momento me encantaron pero que ahora me costaría leer e incluso aconsejar.

Tengo libros que ni me gustaron en su momento ni creo que me gustarán en el futuro.

Tengo un par de libros repetidos.

Y tengo libros que son totalmente prescindindibles en mi biblioteca personal y que realmente no sé qué hacer con ellos. ¿Algún consejo?.

¿Qué hacer con todos esos libros? ¿Qué hacer con «la necesidad», a veces, de seguir comprando libros? ¿Los leerán nuestros hijos o también querrán comprar esa última edición que un marketing extraordinario ha conseguido que se fije en ella? ¿Qué parte de «responsabilidad» nos toca como consumidores de libros? ¿Qué pasa con las bibliotecas? ¿Es más importante poseer un libro que leer un libro? ¿Y el libro electrónico? ¿Se pierde la magia del tacto, el olor, la experiencia lectora?

Podría seguir escribiendo más y más preguntas.

Pues bien, como pasito inicial, este año quiero leer mucho de esa biblioteca que ya poseo y que tengo medio olvidaba. Estoy segura que muchos de esos libros me van a regalar muy buenos momentos. No serán nada #hype, ni demasiado instagrameable, pero tal vez se nos está yendo demasiado la cabeza con eso. A veces la necesidad de tener «ese» libro en una necesidad creada. Tal vez debamos pensarlo un poquito más antes de comprarlo. O no, hay libros con los que «se conecta» y se necesitan si o si, pero que esa conexión no sea 20 veces al año es también un buen camino.

Por supuesto, seguiré comprando libros. Por mil razones, porque me gusta ese libro, porque lo veo imprescindible, porque tiene una portada bonita, porque quiero conseguir todos los libros de una autora, porque están fenomenalmente ilustrado, porque es decorativo… Muchos motivos harán que ese libro se venga conmigo, pero si, creo en la necesidad de hacer un ejercicio de «responsabilidad lectora» y seleccionar bien el libro que quiero. A lo mejor ese es también el camino adecuado para que las editoriales piensen mucho mejor lo que publicar.

Por cierto, de Novelas eternas necesito si o si Mujercitas. Porque no lo he leído y porque es un auténtica belleza: ¡hojas y otoño en la portada de un libro imprescindible! Flechazo máximo.

Lo quiero. Colección Novelas Eternas

Y ya termino. Aquí estoy preparada para que me riñaís, os llevéis las manos a la cabeza, me gritéis o me digáis que estoy loca; pero quiero saber cuál es vuestra posición actual al respecto. Realmente me interesa. Os animo a contarme por aquí o en vuestros propios blogs. Besoooo.

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8 Comments

  • Reply Lidia 17 febrero, 2020 at 13:16

    Hola, M. Ángeles
    Como te decía ayer en IG… aquí hay mucha tela que cortar. Intentaré ir siguiendo el orden de lo que has ido diciendo.
    – Estuve a un tris de comprar algunos de los libros de la colección de RBA. Recuerdo haberlo comentado con Cris y que dudáramos de la traducción que ofrecía y, días después, Magrat ajostiernos, nos lo confirmó en su canal. Son ediciones bonitas, pero también más inclinadas al marketing y la belleza que a un buen contenido. También pensé: si tengo el libro ¿lo necesito? Miré hacia mis estanterías y supe que la respuesta era no.
    – El pantallazo de Caleidoscopia tuvo el mismo efecto en mí. Me hizo reflexionar mucho (es curioso, a veces crees que se publican cosas que no tienen efectos y vaya si los tienen) y pensé que quizá no sería tan drástica para dejar de comprar libros pero que sí me haría la pregunta de si realmente lo necesito en papel o no. Y la mayoría de las veces la respuesta es no.
    – Cuando quiero deshacerme de algún libro cuya vida útil acabó para mí, los llevo a la biblioteca. Te diré que, tristemente a día de hoy, podría prescindir de la mitad de los libros de mi estantería. No voy a volver a leerlos, algunos no me han gustado y están ocupando un sitio que podrían tener otras joyas. Así que ese será su futuro: irán directas a la biblioteca o a alguna librería de viejo o Re-Read.
    Creo que, cada vez más, controlo ese afán por poseer el libro inmediatamente y espero a asegurarme de que merecerá la pena. O a leerlo bien en edición kindle o sacarlo en la biblioteca (con el préstamo interbibliotecario tienes acceso prácticamente a todos los libros publicados, es cuestión de esperar a que pase el hype…). Y nunca descarto una compra en librerías de segunda mano.
    Y, sobre Mujercitas… en diciembre Cris y yo hicimos lectura conjunta. En casa tenía una edición preciosa (a ver si la recupero de la caja y os la enseño en IG porque tiene unas ilustraciones preciosas) pero que no era la completa. Me quedaba en el compromiso de Meg y fueron las películas las que me enseñaron cómo acababa realmente la historia. No sé cómo será la edición de RBA pero te recomiendo muy mucho la edición que ha hecho Lumen. Vale, es más cara (podrías comprar dos libros por el mismo precio), pero tiene más contenido, tiene ilustraciones originales e información extra (y seguro que una inmejorable traducción). Creo que merece la pena.
    Termino ya. Creo que necesitamos pensar en la sostenibilidad, en controlar esa «creación de necesidades» que, como todo, acaban diluyéndose entre tanta oferta.
    La verdad es que creo que planteas temas muy interesantes y un buen debate…
    Un besote.

    • Reply Una bloguera eventual! 20 febrero, 2020 at 18:57

      Hola.
      Que sepas que me has quitado todas las ganas de comprar Mujercitas de RBA. He mirado ya la edición de Lumen. Se une a mi lista de deseos de esos libros que prefiero que me regalen por ser un poquito más especiales. A ver si «uno que yo me sé» toma nota…
      Me he quedado alucinada ese 50% de tu estantería. Me parecen un montón. Yo creo que es porque has crecido como lectora de un tiempo a esta parte y ese cambio ha sido muy rápido en el tiempo.
      Y he pensado lo que tú, en llevarlos a la biblioteca. Pero no sé cómo va, ¿lo aceptan sin problemas? El principal problema que veo es que suelo poner mi nombre a mis libros y me da «cosita» que me conozcan en el pueblo. Aunque siempre podría llevarlos al pueblo de al lado, que también voy a su biblioteca. Tengo que estudiarlo. Con Re-Read me niego, creo que una vez que estaba allí le hablaron a una chica que le daban 10 céntimos por cada uno. Para eso los regalo. Aunque pensándolo bien, ese modelo hace que también podamos comprarlos baratos. Bueno, tengo que seguir meditando en qué hacer con los libros que no quiero.
      Es curioso que nos fijásemos en lo mismo de Caleidoscópica 😉
      Es misión nuestra pensar en sostenibilidad en todos los aspectos. Por desgracia además, debería ser desde ya y para poner en práctica también desde ya.
      Gracias por participar, ¡cómo te gusta el debate!A mi me gustas tú. Beso.

  • Reply Eibi82 17 febrero, 2020 at 18:13

    Estoy convirtiendo en tradición esto de tomarme un descanso contigo. jijiji
    Estoy de acuerdo con Lidia, «aquí hay mucha tela que cortar». Primero de todo me ha encantado el post porque genera un debate muy interesante acerca del mundo lector. Creo que nosotras al tener IG y movernos en el mundo «Instabook» somos más conscientes de «ese crear necesidades lectoras » sin pararse a pensar en varias preguntas clave que haces en la entrada ¿realmente lo quiero porque estoy interesada en esa lectura o es que es la moda de turno y como veinte personas lo leen, yo también quiero formar parte del grupo? lo que nos lleva inevitablemente a ver un reflejo real (a nivel mini) en Instagram, ser aceptada como lectora en ciernes.

    Para mí los libros no son tanto una «posesión» como un refugio, por eso los compro. Si bien es cierto que alguno hay en mis estanterías que podía haber cogido en la biblioteca, hoy por hoy controlo mucho lo que compro, dónde y cómo. A las novedades apenas hago caso, por la saturación , el precio…etc; la mayor parte de mis libros son de segunda mano (me encantan las segundas vidas lectoras y si vienen con notitas de su anterior lectora/lector, mejor #momentoromántico) y utilizo mucho la biblioteca, sobre todo desde que oposito y mi monedero es limitado. Aunque sí que es cierto que yo prefiero invertir en libros (y viajes) que en cualquier otra cosa. (Con el tema del espacio, estoy contigo, las mudanzas con libros son pesadas).

    En cuanto al tema que da pie a tu post, el de la colección de RBA, aunque es cierto que son ediciones preciosas a buen precio y una oportunidad golosa para enganchar al público a los clásicos (por este lado no me parece mal, como buena fan de los clasicotes, yo encantada de que los promocionen), a mí no me ha dado por sucumbir a las ediciones. En un primer momento, pensé «aiiins Orgullo y Prejuicio qué preciosidad de edición, la quiero» pero siendo sincera aunque me llama la atención una edición bonita como a cualquiera, también me interesa un buen contenido. Y puestos a tener una edición ya de este libro pues casi prefiero comprar una en inglés (que las hay preciosas y baraticas) y aprovechar mejorando el idioma.

    A veces creo que, como en todo, nos dejamos llevar por las novedades, la fama, el fulanita y fulanito lo tienen, el uy qué bien queda en la foto… sin pararnos a pensar en si merece la pena esa inversión, (que igual es lo de menos) Para mí es más importante ¿qué me va a aportar? No se si me entiendes o queda un poco místico pero es algo más emocional, un vínculo especial que haces con la autora o el autor o el libro lo que me hace decidirme a comprar. Quizá cuando sea funcionaria derroche el sueldo en comprar libros a lo loco, no lo sé, pero sí que hace bastante tiempo que tengo esta manera de acercarme a ellos. Quizá porque no me suele interesar la moda lectora, porque me encanta releer y utilizar la biblioteca o que para mí los libros son algo tan especial que, aquellos que dejo entrar en casa, son para siempre.

    No sé, pero en cualquier caso creo que todas y todos deberíamos hacer una especie de examen de conciencia y ser realistas, no podemos tenerlo/ leerlo todo, pero no pasa nada. 😉

    Me ha encantado esta entrada, perdona por este macro comentario (no me censures por favor) pero es que esto pedía café y tertulia larga.

    ¡Un besazo enorme M.Ángeles!

    • Reply Una bloguera eventual! 20 febrero, 2020 at 19:37

      Sólo se puede decir una cosa: AMÉN. Bueno, y mil gracias por escribir esta parrafada, que en vez de censurada es totalmente bienvenida.
      No has podido expresarlo mejor. Como siempre, tú y tu forma de escribir.
      Entiendo de qué hablas cuando dices que se crea un vínculo especial con el autor o autora a la hora de comprar. Yo ese vínculo incluso lo extiendo al libro en determinadas ocasiones. Hay libros que me fascinan tanto que he creado una pequeña costumbre con ellos, y es que no los compro. Los pongo en mi lista de deseos para que si puede ser, alguien me los regale. Algo he contado en el comentario de Lidia. Lo cierto es que cuando además de que me fascina, el libro es regalado, añade un «nota» más a la experiencia lectora en toda su magnitud: en el momento de abrirlo, en el de empezar a leerlo, en el de memorizarlo para siempre en tu cabecita. Si pasa el tiempo y no me lo regalan, pues terminaré comprándolo algún día, pero el echo de esperar por algo que deseas… para mi es la bomba.
      «Para mí los libros no son tanto una «posesión» como un refugio, por eso los compro». Me encanta. ¿Y con las bibliotecas, no te pasa? Para mí son un lugar donde el espacio-tiempo desaparece. Es una desconexión total al mundo. Me pasa desde chica y creo que me seguirá pasando toda la vida. He tenido momentos malos puntuales en mi vida y creo que he salido de ellos en una biblioteca. Aunque no leyera, aunque no me llevara ninguna libro. Con ojear y pasar tiempo allí era suficiente. {Me he ido por los cerros de Úbeda de largo}
      Empiezo de nuevo. «Para mí los libros no son tanto una «posesión» como un refugio, por eso los compro». Tengo una amiga que dice que comprar libros no es gastar dinero, y que pasa lo mismo con viajar. Eso se cumple si, por supuesto, tienes dinero. Yo cuando empecé a trabajar, empecé a comprar más libros. Pero con el tiempo me he dado cuenta que muchos de esos libros son los peores de mi biblioteca personal. Supongo que haría caso de la novedad y el momento y no pensé demasiado lo que compraba. Y dejé de comprarlos por las mudanzas, no porque pensara que no había acertado en la elección; eso lo veo ahora con los años y con haber leído más. Así que si, hay que empezar a controlar mucho los libros que se compran si no se está haciendo. Además, lo tenemos fácil con los libros electrónicos y las bibliotecas. Yo he comprado libros en físico después de haberlo leído en electrónico porque necesitaba tener ese libro, así que no hablen los detractores…
      Tertulia es lo que deberíamos echar alguna vez en la vida juntas. Tal vez deberíamos plantearnos juntarnos todas en el futuro. Yo ahí lo dejo.
      Besazo enorme.

      • Reply Una bloguera eventual! 20 febrero, 2020 at 19:39

        Por cierto, las ediciones de RBA nos «ha tocado a todas». Todas hemos pensado si comprarla o no. ¡Que buen trabajo de marketing y que fáciles somos a veces! Saben dónde tocarnos.

        • Reply Una bloguera eventual! 20 febrero, 2020 at 19:41

          Ah! Y te envidio mil por leer en inglés. ¿Cuándo podré hacerlo y enterarme al menos de un 60%? Como ves, yo sigo con la tertulia.

  • Reply Pepa 17 febrero, 2020 at 20:52

    Hola!!
    Buena reflexión, y me declaro culpable, compré Orgullo y prejuicio cuando lo tengo dos veces ya, uno cascadito te tanto leerlo y otro en inglés para cuando me quiero deprimir porque me resulta muy complejo
    Del resto tengo muchos y esos no los voy a repetir, soy de las que prefiere comprar en papel, pero también me he sumado a la moda del digital y, lo admito, en papel compro lo que tengo muy claro que voy a querer tener para releer.
    En mi ciudad hay una organización »Libresolidari» a la que me he hecho adicta, compras libros de segunda mano baratitos y los que ya no vas a leer los puedes regalar, para que otra persona pueda aprovechar de esa novela que tienes en la estantería y no vas a volver a leer
    Para mí es genial, bajo el coste de mis lecturas y para mi estantería, pues también. Y como cada vez las editoriales me ponen menos la miel en los labios, pues estoy disfrutando de novelas entradas en años
    Un besote

    • Reply Una bloguera eventual! 20 febrero, 2020 at 19:53

      Hola Papa. De culpable nada, yo casi he tenido que atarme a la pata de la cama para no comprar Orgullo y prejuicio. ¿Sabes lo mejor? Que no es dinero malgastado en ti, seguro que lo leerás. Cuéntame si lo haces y me hablas de la edición escrita, quién puede conocerlo mejor que tú.
      Un libro siempre será un libro, no hay comparación con el electrónico, pero hay que subirse al tren de lo digital si o si, es nuestra responsabilidad. Además, con lo que lees tú al año, no me imagino todo en papel, ¡tendrías que salir de casa! Por supuesto que los libros que tienen que estar en nuestra estantería, lo estarán.
      Y me encanta lo de «Libresolidari», me parece una idea estupenda. Voy a investigar a ver si existe algo parecido en Málaga.
      Ay Pepa, a veces pienso que los libros «más entrados en años» están escritos mejor. Al menos en romántica, los antiguos me gustan muchísimo más que los actuales.
      Mil gracias por escribir por aquí, y por estar siempre tan activa en twitter y ayudarme. Un beso muy grande.

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