Amalgama

Análisis subjetivo personal de un 2019 totalmente finiquitado

11 enero, 2020
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Ojo al título: de cómo hacer largo un titular sencillo. Voy al lío, sin rodeos.

1.) He leído muy poco. Poco, poco. Tan poco que en mi contador de Goodreads que se finaliza con un pequeñísimo 16 {¡16 libros!}, parte de ellos son relecturas. Relecturas que necesito cada un cierto tiempo para que mi cabezita y corazón se alegren. Al principio me sentía fatal, «no estoy leyendo nada» me decía, pero con el paso del tiempo me he dado cuenta que tampoco pasa nada, que son momentos. Que esto de leer es un placer, no una obligación, y que leer cosas que no están acordes a «mi momento» hacen que disfrute menos del libro.

2.) He visto mucha televisión. Mucha, mucha. Como hacía años que no hacía. Que vale, que todo empezó porque me sentía agotada y me dormía sobre un vaso de agua gracias al pequeñajo J que ya hacía de las suyas desde la barriga, pero el sofá se convirtió en mi mayor aliado. Con el sofá, frente a mi, estaba la señora televisión que me ha acompañado durante mucho del 2019. ¿Y sabéis que? Que lo he disfrutado. Me ha recordado al tiempo que pasaba cuando era pequeña frente a ella, esperando los dibujos a una hora determinada, disfrutando de alguna película que realmente me gustaba entre todo el resto, deseando que terminara el telediario… Así que sí, creo que este año pasado la televisión ha sido muy reparadora para mi.

3.) ESCRIBIR me ha hecho sentirme bien, ¿lo he repetido hasta la saciedad en las últimas entradas? Si echo la vista atrás, a la sensación de ESCRIBIR le añado la sensación de publicar. Recuerdo perfectamente la necesidad que tuve en Semana Santa de aprovechar mis vacaciones para publicar lo que pudiera. Nació así #Cuadernodeviaje de nuestra escapada a Portugal y ¡cuánto bien me hizo! Y meses después de nacer J, estaba deseando sacar huequito para ponerme a teclear, me hacía desconectar.

4.) Durante la primera mitad del año, caminar, caminar y caminar mientras escuchaba muchos podscats ha sido alucinante. Me ayudaba a cambiar el chip del trabajo y los agobios y empezar mi tiempo de descanso. Era como una especie de interruptor que me hacía cambiar mis pensamientos del modo «preocupaciones» a «relax». Hacía mucho tiempo que no me resultaba tan beneficioso practicar «algo así» como deporte. Debería grabarlo en mi cabeza y ponerme las pilas de nuevo.

5.) Ha habido una revolución: #RevoluciónJ. El peque se ha hecho el protagonista de la casa y ha hecho cambiar todas nuestras costumbres. También todos nuestros descansos. Pero ya no podemos estar sin él. Entre los propósitos del año pensé «hacer más fotos», pero creo que es difícil hacer más fotos que las que he hecho este año a J. ¡Ah! Y no he cantado más canciones infantiles en mi vida.

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2 Comments

  • Reply Lidia 13 enero, 2020 at 9:09

    Hola, M. Ángeles
    ¿Te acuerdas cuando te dije que tenía algunas cosas que comentar sobre esta entrada que tú llamabas «básica»? Voy a ello.
    Leía tu entrada y pensaba en que «esas pequeñas cosas» que han conformado tu 2019 también han conformado el mío. Salvo la maternidad, claro. Y me ha reconfortado leerte y pensar que, a veces, nos tomamos a nosotros mismos demasiado en serio.
    – Yo tampoco he leído lo que me habría gustado. Algo más que tú, sí, pero las circunstancias de ambas han sido otras, pero no la sensación de agobiarse durante un momento para luego pensar realmente en lo inútil que resulta. Leer es y debe ser siempre un placer.
    – Durante el tiempo que no leía ni trabajaba yo también he visto muchísima televisión, sobre todo series. Y he recordado cuánto me gusta el cine, engancharme a una serie o ver la misma película varias veces solo por el placer de hacerlo. Por eso, en este sentido, también me identifico mucho con tus sensaciones.
    – Escribir nos hace bien. Y tanto. Sufría mientras me sentía seca, vacía. ¿De verdad no tenía nada nuevo que contar(me)? ¿De verdad el blog estaba condenado a morir por inacción… Y, de pronto, un día escribes y publicas y es… catártico. Por eso, quizá, lo he retomado con mucha más ganas y fuerza.
    – Caminar y escuchar podcast. Desde que he dejado el trabajo paso más tiempo en casa así que caminar se está convirtiendo, poco a poco, en una tabla de salvación. Boni empezó a hacerlo y, aunque soy muy perezosa, he notado lo beneficioso que está siendo. Me ayuda a mantenerme un poco más cuerda. Y escuchar podcast (a poder ser, mientras camino) es otra de mis actividades favoritas. Se me hace realmente raro ir a algún sitio sin algo en mi cabeza…

    Del último punto no puedo hablar, pero me alegro muchísimo (eso ya lo sabes) de que J. esté en vuestras vidas.

    Perdona el testamento que te he dejado en la entrada pero necesitaba decirte que no, no es una entrada básica. Son retazos de tu vida, de tu año. Algunos con los que me he sentido muy identificada y quería decirte: no estás sola y no ha sido, para nada, un mal año. Simplemente las prioridades cambian o nos adaptamos a nuestra vida.

    Un gustazo leerte. Una maravilla la foto.
    Un beso.

    • Reply Una bloguera eventual! 13 enero, 2020 at 18:52

      ¿Perdona el testamento? Lo que me sale decirte es un enorme gracias, por contarlo todo. El otro día me decía Anita que había entrado en el blog y que leerme era como tomar un café conmigo. Pues a eso me ha sabido tu respuesta, a sentarnos en una cafetería bonita y hablar de nuestro 2019. ¿Lo ves?
      Caminar, caminar y caminar… ¡Sigue-seguid con ello, crea adicción! Y a mi me pasa algo parecido, si camino ya casi necesito obligatoriamente un podcast 😉
      Gracias por todas las cosas bonitas, me animan el corazón. ¡Nos leemos!

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