Retos

Malos tiempos

22 marzo, 2020
#libros #cafeadicta #coffee #bookbarista

A principios de semana, que siempre empiezo a pensar sobre qué voy a ESCRIBIR, me pregunté mucho a mi misma si lo haría o no. Me pregunté principalmente si tenía ganas de ESCRIBIR sobre la situación actual, porque qué iba yo a decir que sirviera de algo. Pero recapacité, me servía a mi misma para mantener la cordura. Tal como están las cosas ya es una razón de peso.

Si, escribiría.

Pero conforme han ido pasando los días de esta primera semana de «estado de alarma», se han ido yendo las ganas y la inspiración.

Supongo que lo que ha pesado más para que hoy esté aquí es dejar testigo en este blog de que esta crisis ocurrió. De que el COVID-19 existió. Colocarlo en el tiempo, entre reseñas de libros y retos, para que no se olvide. Qué ilusa. Que optimista que soy. Pienso que la olvidaremos, que tengo que hacer uso de recursos nemotécnicos como éste para anclarla en mi línea del tiempo.

Ojalá. Ojalá esto pase lo más rápido posible y no deje tantas secuelas como para haber un antes y un después. Si lo hay, que es lo más probable siendo realista, también lo superaremos.

¿Cuales han sido mis sensaciones? Escribo a modo de diario.

Al principio no vi tan descabellado encerrarse en casa, tampoco es tan complicado. E me dijo: «nosotros somos expertos en eso». Y es verdad, encerrarnos para nosotros es algo bastante normal. Pero una cosa es encerrarse por decisión propia y otra muy distinta por obligación. A mi no me importa que me lo impongan, acatamos las reglas y ya está, el problema es que cuando te imponen algo de tal magnitud te hace darte cuenta de que el problema es realmente grave.

El que no lo vea, el que se salte las reglas sin darle ni la más mínima importancia, que se lo mire. Realmente no está en su sano juicio.

¿Lo más duro de todo para mi? Dos cosas.

-Por supuesto no ver a mi familia todo lo que me gustaría, no porque sea la más familiar del planeta {que no lo soy y que estoy acostumbrada a ello tras haber vivido 15 años fuera}, sino porque necesito saber y ver con mis ojitos que están bien.

-La incertidumbre. Por todo. Por no saber que nos deparará el futuro. Por no saber cuánto durará. Por no saber si se queda aquí o se repetirá de nuevo en octubre. Por no saber qué pasará con el trabajo de los míos. Por no saber si realmente me tocará de cerca.

Para el primer punto no hay remedio. Toca quedarse en casa si o si y esperar a ver a los nuestros por obligación-responsabilidad. Para la incertidumbre, la pesada incertidumbre, es por la que hoy estoy aquí escribiendo. Afrontarla del mejor modo posible es el reto para esta etapa.

Con las mil iniciativas que surgieron en las primera 24 horas de confinamiento aluciné. Qué chulada. No veas que de cosas se podía hacer para pasar el rato en casa. Pero después te das cuenta que todo cae por su propio peso, tus responsabilidades, aunque estés en casa, continúan, ¿quién tiene tiempo para hacerlo? Además, ves el panorama tan tan negro, que no te apetece nada ponerte a ver una serie que te encanta y con la que te partías de risa. Tampoco se nos pone demasiado fácil con un WhatsApp inundado de mensajes tooodo el día o noticias y más noticias hablando absolutamente toooodo el día del virus.

¿Qué me funciona, qué he decidido? Ver las noticias una vez al día, suficiente. No participar echando leña al fuego en grupos de WhatsApp. Y lo más importante, en los ratitos libres, en los momentos de descanso, hacer lo que más me gusta, lo que siempre he hecho antes y a lo que he recurrido cuando he tenido tiempo para mi. Ya sea leer, ESCRIBIR, ver blogs de mil temas distintos, ver películas. He decidido darle un poco de normalidad, de mi normalidad, a estos momentos difíciles; hacer que esa montaña rusa emocional se haga un poco menos inclinada.

Para las próximas semanas, quiero mantener mi ritmo de publicación y con la temática que ya tenía pensada. No es despreocupación, es supervivencia. Ojalá nada me haga cambiar de rumbo. Y espero que pronto vuelva a escribiros por aquí para actualizar sensaciones, querrá decir que cierro-cerramos capítulo.


PD: Las fotos tienen que ver con mi quehacer más socorrido. Tomar café me da paz. Descafeinado, por supuesto. También me he puesto a sacar de la estantería libros pendientes, que son muchos y que no todos están en la foto. Preparada para el tiempo que haga falta.

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5 Comments

  • Reply MS 23 marzo, 2020 at 10:11

    La sonbreinformación estos días puede ser letal, sobre todo porque no sabemos filtrar…

    En mi caso empiezo a necesitar noticias que no lleven la palabra COVID-19…. así que también he decidido que voy a volver a mi “normalidad” . No significa desentenderse de la realidad, significa darle importancia en su justa medida.

    Yo nunca he sido de quedarme en casa, como se dice por aquí “se cae la casa y a mi no me pilla dentro” pero tampoco es malo frenar el ritmo y bueno, hacer un poco de retrospectiva y analizar mi ritmo actual para saber si iba bien encaminada o no {me vuelvo muy profunda a veces}.

    Ánimo, espero que todo pase pronto. Yo creo que lo olvidaremos, pero espero que no demasiado para no volver a repetir la historia en un futuro…

    #ganasdeachucharte #quédateencasa

    Te echo de menos malvada.

    Besitos mil

    • Reply Una bloguera eventual! 24 marzo, 2020 at 12:23

      Es que, en tu puesto, estarás hablando todo el día del COVID-19. Es difícil desentenderse. No participes demasiado sobre todo en conversaciones disparatadas en las que nos gustaría saltar para aclarar cosas , ¡son las peores!
      Está bien reflexionar en momentos como éste, porque no queda otra. Si estás en casa obligatoriamente, descansa sobre todo que es lo más importante para ti en este momento, y cuando pase todo, analizarás si te ha sentado bien o no. Te vuelves profunda porque, como a todos, la situación te hace estar a flor de piel.
      Ya sabes que ya tenemos planes para cuando esto acabe; yo ya lo pienso como un regalito. Pues eso, a pensar en playita, en tarta y café, en viajitos rápidos. Volverán.
      Beso enorme mi malvada.

  • Reply Lidia 23 marzo, 2020 at 13:27

    «No es despreocupación, es supervivencia». En eso estaremos todos, con el tiempo. Hay días que querría escribir un montón y dejo que una mala noticia, una mala cifra o simplemente un gesto en las redes sociales me quite las ganas.
    Quizá tenga que hacer como tú, aislarme más de eso que me influye y terminar haciendo lo que realmente nos hace bien a nosotras mismas. Al final, como hemos dicho muchas veces, nuestros blogs nos ayudan a nosotras mismas, la interacción con el resto de personas, el feedback, es una suerte o una sorpresa que nos llevamos de propina.
    Cuídate mucho y esperaré con muchas ganas tus publicaciones. Beso enorme.

    • Reply Una bloguera eventual! 24 marzo, 2020 at 12:54

      Pues a pesar de las malas noticias, ¡ESCRIBE!. ESCRIBE sobre lo que tenías preparado y que esa noticia te ha hecho cambiar de idea o te ha colapsado.
      A mi personalmente me afecta mucho la sobreinformación. Casi siempre he visto las noticias sólo por la noche, porque trabajando siempre fuera de casa, al mediodía era imposible. Cuando he vuelto a mi casa, por costumbre, no enciendo la tele hasta que E llega a casa, aunque ahora con J la enciendo un poco más. Pues no sé si será por eso, pero los programas en los que hay noticias durante horas me ponen nerviosa. Encima, veo que las noticias son repetidas mil veces y que se sueltan mil teorías al aire para rellenar tiempo. No sé, no puedo con ellas. Así que para mi, ver menos, me tranquiliza. Cada uno tendrá sus truquillos, lo importante es ponerlos en práctica.
      Cuídate-cuidaros mucho, aun nos queda y no hay que bajar la guardia. Besazo, y ¡espero las tuyas!

  • Reply Eibi82 25 marzo, 2020 at 21:42

    Pues aquí estoy otra vez, normalizando mi nueva normalidad, y aunque has publicado antes y yo también te vengo a visitar antes, de momento me está gustando estoy de leerte en miércoles y con la infusión.

    Aparentemente mi vida tampoco es que haya cambiado mucho con el Estado de Alarma, al ser opositora, «encerrarme» no es un problema, pero como bien dices «cuando te lo imponen», aunque por esta razón de fuerza mayor y seguridad el cuerpo (o la mente) se huele algo malo. Y lo que para nosotras antes era normal, ahora no lo es. Sé que debería estar acostumbrada y mi rutina no debería haber cambiado, pero sí lo ha hecho: no me concentro igual, a ratos estoy bien y ratos me da el bajón…al final somos humanas y por muy a salvo que estemos, no dejamos de preocuparnos por la situación de las personas a las que queremos y también la situación general, como sociedad.

    Yo también he restringido noticias a 1 vez al día y solo periódico, nada de tele. Lo hago casi desde el primer día que empezó todo. Salud mental , auto-cuidado y auto-protección para estar bien yo y que a su vez, mi familia, con la que vivo, también lo esté.
    Las iniciativas que han salido aunque son geniales, a mí personalmente me saturan, si ya me cuesta seguir un horario de mis responsabilidades diarias (que no han cambiado) como para preocuparme de : no estar haciendo ejercicio, de no ver este concierto, de no visitar la charla de menganita… etc etc etc). Además yo no tengo ni netflix, ni filmin ni ningún otro canal de pago, y como la tele no la veo (Excepto Página Dos) ¿qué hago? LEER. El único refugio, oasis, hogar que SIEMPRE SIEMPRE me da PAZ. Siempre he recurrido a los libros y siempre me han salvado…y de hecho contra todo pronóstico es para lo único que tengo concentración estos días.

    Supongo que el «problema» de todas estas iniciativas, los millones de llamadas, mensajes…etc… intentan normalizar esta situación para llevarla lo mejor posible. El caso es que la situación no es normal, no hay que normalizarla (en mi opinión), sino adaptarse de la mejor manera posible al nuevo escenario y seguir adelante como mejor podamos hasta que pase, que pasará, de eso estoy segura. Es lo único que podemos controlar, cómo te lo tomas tú, qué haces para llevarlo mejor y ya está, sin presiones propias ni externas porque al final la ansiedad solo aumenta, al ver que no cumplimos esos estándares que nos llegan de fuera.

    ¿Sabes? desde hace una semana pienso en escribir, he intentado motivarme viendo y leyendo temas relacionados con la escritura para inspirarme…aún no lo he conseguido porque como decías al principio ¿qué voy a decir? ¿qué puedo aportar? No sé si al final lograré sacar algo (muchas veces sé que quiero escribir pero no sé cómo hacerlo), el caso es que hoy he pasado por aquí de casualidad y gracias a la entrada de Lidia y me han venido un poquito más las ganas, así que gracias, por la inspiración, la compañía y por ser siempre un rinconcito de paz y luz.

    ¡Un besazo enorme para ti y tu familia!

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